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Grappe de raisin blanc dans une vigne du Médoc

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El Médoc recupera su memoria blanca

Mundialment conocido por sus vinos tintos, el Médoc también revela una faceta más confidencial: una tradición de vinos blancos con siglos de antigüedad, recién resucitada bajo una nueva denominación.

Un descubrimiento inesperado para añadir a su próxima etapa en la ruta de los vinos.

Un secreto bien guardado

Pregunte a cualquier aficionado qué le evoca el Médoc, y la respuesta llega casi siempre: vino tinto. Sin embargo, esta península bordolesa, acariciada por el océano Atlántico y el estuario de la Gironda, produce vino blanco desde principios del siglo XVIII: una historia casi tan antigua como la de sus célebres grands crus tintos. Ciertos châteaux conservan incluso verdaderos tesoros de aquella época: en el Château Castéra, se guardan celosamente en las bodegas una añada blanca de 1922, de túnica ambarina, testigo de un saber hacer olvidado durante décadas.

Es esta historia la que los viticultores del Médoc han querido que se reconozca oficialmente. Desde agosto de 2025, existe una nueva denominación: el Médoc blanc. Toda una pequeña revolución para una región donde, hasta ahora, solo el tinto era posible.

¿Qué vamos a encontrar en la copa?

El Médoc blanc se apoya en las cepas tradicionales de la región: Sauvignon Blanc, Sauvignon Gris, Sémillon y Muscadelle , ensamblados según un saber hacer preciso: una parte del vino debe envejecer obligatoriamente en barrica, lo que le otorga redondez y complejidad. El resultado esperado: un vino marcado por una salinidad sutil, herencia directa de la proximidad del océano y del estuario.

Pequeña curiosidad para los visitantes curiosos: algunos viticultores experimentan también discretamente con nuevas cepas, más resistentes al calor, en previsión de unos veranos cada vez más cálidos. Algo que seguir, copa tras copa en los próximos años, para observar la evolución de un viñedo que se adapta a su tiempo.

Para descubrir desde la primavera 2026

Las primeras botellas de Médoc blanc llegarán al mercado en la primavera de 2026, con una treintena o sesenta productores ya comprometidos en la aventura. Para los visitantes que pasen por la región, es la ocasión soñada para descubrir un vino todavía desconocido, antes de que se convierta en una referencia.

Los Châteaux Fonréaud en Listrac-Médoc y el Château Castéra son dos propiedades históricamente comprometidas con esta producción.

Una cosa es segura: la próxima vez que le digan que el Médoc « es obligatoriamente tinto », sabrá qué responder.

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